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domingo, 22 de noviembre de 2009

Mundo Wagogo


George Rodger, 1947. 
Niños wagogo


Me encontraba en un Curso de Verano-Seminario de cierta duración en el que se abordaban   diferentes disciplinas artísticas en relación  a la Música y su pedagogía  como eje principal. Lo impartían especialistas de diferentes lugares del mundo, e incluía  aspectos tan variados como el estudio de nuevas metodologías del ritmo ( a a través de los Taiko- tambores japoneses   , por ejemplo, o de la práctica del claqué   ) , expresión corporal en relación con el teatro y la danza  , improvisación musical a través de instrumentos de placa , y otros talleres tan variados en su interés como los que he mencionado. El enfoque del curso  estaba dirigido a conocer expresiones musicales de diferentes lugares del mundo y , de alguna manera, tratar de ampliar nuestros conocimientos como docentes.


Asistíamos a las clases en el enorme edificio del antiguo Seminario de Corbán, en Santander, aprovechando algunas aulas y salas muy  espaciosas en las que podíamos poner en práctica cada una de las clases.  El tiempo libre del mediodía lo aprovechábamos para comer en algún lugar cercano, en los alrededores. Un día , mientras elegíamos menú en uno de ellos, vimos cómo entraban  tímidamente un grupo de personas, muy bajitos de estatura, vestidos con ropajes de colores, africanos y , acompañados de alguien que les guiaba,   se sentaban en una mesa contigua . Recuerdo nítidamente la expresión de sus caras, una preciosa mezcla de candorosa ingenuidad y alegría, rematadas con amplias sonrisas. Parecían recién salidos de un cuento infantil , absolutamente fuera del escenario europeo en el que estábamos nosotros. Lo que me impresionó más vivamente y aún recuerdo, fueron sus miradas , entre inocentes, temerosas, silenciosas, y extremadamente vivas. 
  Alguien en mi mesa comentó: sí, son los Wagogo…los trae Polo Vallejo... no sabíais? Creo que es la primera vez que están en Europa.
Yo no tenía idea, no estaba programado,  pero aquella misma tarde tuve la oportunidad de conocerlos un poquito más.


***


Los Wagogo habían llegado hasta allí de la mano de Polo Vallejo, compositor, etnomusicólogo y pedagogo español que ha dedicado  varios años de su vida al estudio de la música polifónica de los Wagogo, tribu de Tanzania. Años más tarde ha sido premiado por su tesis sobre el tema.


Esa misma tarde pasamos a un salón muy amplio, y tomamos asiento en las viejas sillas de madera del lugar, dejando un espacio central para recibirles. Justo antes de que ellos comenzaran su  actuación, se formó un pequeño revuelo detrás de mí, y en un instante vi cómo un importante  personaje  musical español tomaba asiento casi a mi lado. Su presencia sellaba la excepcionalidad de lo que íbamos a ver.
Y así fue. En pocos minutos se presentó  ante nosotros el pequeño grupito de wagogos, prácticamente desnudos, ataviados  solamente con algunas pequeñas prendas habituales de su tribu. Eso sí,  las chicas  lucían espectaculares peinados y multitud de adornos por todo su cuerpo. En cuanto empezaron a sonar los tambores en aquella vieja sala , comenzó la danza. Creo que fue en ese momento  cuando los que estábamos allí dejamos de  respirar.  Al menos yo no podía hacerlo, tal era la impresión que me produjeron.Y tengo que añadir que hubo momentos en los que pensé   que alguna de las chicas wagogo iba a desnucarse, tal era la velocidad, fuerza y violencia con la que  sus cabezas giraban en el aire al mismo tiempo que clavaban sus miradas en nosotros, europeos , ‘blanquitos' sentados sin respiración y con la boca abierta. La percusión, con polirritmias endiabladas,  retumbaba en la sala, pero a pesar de que el escenario distaba totalmente del suyo habitual, al aire libre y en medio de su aldea, su fuerza te envolvía y absorbía totalmente, como si fuera lo más natural del mundo sentir aquello. Hoy, tanto tiempo después , lo recuerdo puro, salvajemente instintivo, y absolutamente vital.
 Maravilloso.


Meses después, los Wagogo hicieron una pequeña gira por España, y actuaron en Pamplona, donde su presencia se  publicitó como ‘de especial interés para el público más joven’.
En ese momento, no había estallado aún la explosión de tantos nuevos auditorios musicales en nuestro país,  ni el marketing que les acompaña, pero el teatro estuvo lleno para presenciar su actuación.  Lo cierto es que a mí me resultó un poco decepcionante su presencia, ya que , desde mi punto de vista, había perdido algo de la frescura que pudimos disfrutar en aquella ocasión, un año antes, y en los vídeos  filmados en Tanzania que en su momento pudimos ver.  Aunque su fuerza y valor eran indudables,  la coreografía que presentaban, el 'orden' establecido para la actuación me hacían verlo como una explosión de vida encerrada entre las cortinas de terciopelo de aquel escenario.  Pero fue una estupenda oportunidad de disfrutar de nuevo  de semejante espectáculo.
Y después de los aplausos de rigor, que suelen parecerme   escasos y algo fríos en esta tierra, el público abandonó la sala, y nunca más se volvió a escuchar nada sobre los Wagogo.


Hace tiempo, charlando con Jesús, integrado en la vida africana,  surgió este tema, y le prometí contar aquí mi pequeña experiencia con ellos. He tardado un poco, pero al final he cumplido.
  La página de Polo Vallejo no permite la inclusión de su contenido fuera de su web, así que aquí dejo lo único  mínimamente digno que he podido encontrar sobre el tema. Espero que os guste.








 

12 comentarios:

La Rata Paleolítica dijo...

Arf, arf.... creo que soy el primero, arf.
A ver, que digo, un momento, que nadie escriba nada, que acabo y le doy al "publicar".
Bueno, espera, le doy al publicar, luego acabo de leer y de escucharlo, y luego pongo otro comentario. si mejor.
Gracias sisi. Encantador donde lo haya.

Jesús.

Luis Lópec dijo...

Imagino a todos mis paisanuos de Corbán (mi barrio) alucinados con esa tribu salida del interior africano. Bonita anécdota, Sisi. Gracias por tu generosidad al compartirla.

Luis Lópec dijo...

Imagino a todos mis paisanuos de Corbán (mi barrio) alucinados con esa tribu salida del interior africano. Bonita anécdota, Sisi. Gracias por tu generosidad al compartirla.

Luis Lópec dijo...

Imagino... jajaja.

Mariluz Arregui dijo...

Jesús,
el video es hipermegacortito, pero no he podido encontrar nada más completo.

Fíjate en cómo terminan...:), ponen el broche sin que nos demos cuenta..
Besos :))


Sisi



*********
Luis,
has visto qué cosas suceden al ladito de tu casa ? :)))
Beso con percusión

PEGASA dijo...

Vaya, pues espero que haya habido ambiente. Y que muchas personas pudieran tener oportunidad de aprovechar para verlos. jajaja. Gracias por traernoslos aquí. Es que de mi Mª Luz no esperaba yo menos jajaja. Te dejo que voy a colgar el post de la despedida de LOLI.

isobel dijo...

una maravilla, la percusión siempre me pareció que conectaba con la sangre, con el ritmo del corazón, es decir con la vida misma, precioso.
Feliz semana a ritmo de corazón

fandestéphane dijo...

Yo ahora preferiría algo más pausado, que me sosegara por dentro. Y ese tam-tam me enloquece.

Pero es bueno conocerlo todo, Mariluz.

Besos estridentes

La Rata Paleolítica dijo...

Ahora ya con mas tranquilidad,ya he conseguido ver el video.

Para mí, tu excelente entrada y descripción de lo que viste y sentiste tiene un valor muy especial, por varios motivos. Y uno de ellos, sólo uno de ellos, es por ser una profesional de la música que cuenta la experiencia de ver por primera vez en vivo y en directo algo así, en su entorno y los artistas africanos fuera del suyo. No tiene precio desde luego.

Desde la experiencia de ver sus caras cuando los encontraste en el restaurante, pasando por la primera actuación, hasta la última, ya mas montada, en Pamplona.

Hay algo que siempre me acaba sorprendiendo, y es esa ¿necesidad? de adaptar la música y baile a los telones, a las orejas de la audiencia. Es algo que también se hace aquí. Muchos hoteles y sitios para visitantes adaptan música y bailes para hacerlos mas "audibles" e "inteligibles" a los visitantes, y personalmente es algo que no me gusta nada, le quitan la esencia y la vida. Entiendo que a veces nuestras duras orejas de occidente no están hechas, pero a mí corto entender, acaba siendo una versión aguachinada del mas excelente chocolate que uno pueda paladear.

Y ante el peligro de acabar haciendo el comentario mas largo que la entrada (perdón perdón, uno se dispara con estas cosas...) me despido.
He disfrutado como un nano con tu entrada, bien lo sabes.
Gracias por compartir esta experiencia, y para mí que digo yo que dado que ésta te ha salido tan bien y tan redonda, quizás, digo, a lo mejor queda alguna que otra por ahí pendiente, de sitios donde letras raras son el común... ejem, ejem...

Cuídate sisi.
Beso.

La Rata Paleolítica dijo...

Se me olvidaba, que ya he visto el enlace que me dejaste al ataque de risa nacional Tanzanés; Buenísimo.

gracias de nuevo sisi.

Jesús.

Mariluz Arregui dijo...

De nada, Carmen, un placer , alguien más habrá oído hablar de ellos ahora...
Besitos

*******



Isabel,
totalmente de acuerdo con lo que dices, y esa idea, precisamente, es la base de muchas metodologías actuales de pedagogía musical. Lo mismo te digo, feliz semana!



**************



Fan, hay momentos para todo, como bien dices, y cada cual debe encontrar el que necesite..
Disfruta sosegadamente ,
Un beso




*******************



Gracias Jesús, pero sabes que esto lo escribí pensando en tí; si no, creo que no hubiera salido del pasado :).
Supongo que parte de mi ‘pequeña decepción’ surgía precisamente de haber podido entender un poco mejor a los Wagogo en el curso: la integración total de la música en su vida diaria, formando parte de todos los rituales de iniciación, etc, y también el hecho de tener una perspectiva musical un poco más amplia que otras personas... Comparto lo que comentas: desaparece la esencia y la vida. y tampoco me gusta.
No se puede presentar algo tan especial, tan valioso y tan lejano de la cultura europea de esa forma ( es mi opinión), pero no sé las razones que lo generaron. Entraría en un tema muy largo si sigo expresando mi punto de vista aquí y ahora, y no es lugar....:) Ya tendremos ocasión de retormarlo en tu próxima visita...

Jeje, qué buena memoria tienes, (con el reto que me planteas). Cierto, es la misma idea, y, aunque la verdad es que lo había olvidado ( hay tantas cosas que han quedado atrás...), a lo mejor un día de estos lo encajo en algún lugar, y lo escribo. Pero es que hay tanto !! ...que me pierdo , jajaj .Ya veremos :) Creo que necesito un secretario, vacaciones ( tiempo) y de vez en cuando, alguien que me pinche..:)

Gracias por tu comentario,
un besazo, y recuerdos a la lechuza :))

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Uno entiende de percusiones que es llegar y darle con fuerza a lo que suene...pero hay toda una herencia detrás de ese drumming que, evidentemente, varía según el lugar y el aprendizaje.

Sobre la pérdida de frescura de los Wagogo que acusas...puede ser una cosa de que ya no es la novedad primaria, ni para espectadores ni para los protagonistas. Quizás tanto anuncio mató la sorpresa.

Saludos afectuosos, de corazón.

Gracias, Lourdes

Gracias, Lourdes
Un abril encantado

Gracias, Marino

Gracias, Marino
http://marinobaler.blogspot.com/

Gracias, Ulysses

Gracias, Ulysses
http://franciscomendez.blogspot.com/

Gracias, Luis

Gracias, Luis
http://asfoso.blogspot.com/

Gracias, Bombis y Borombis

Gracias,  Bombis y Borombis
http://bombisyborombis.blogspot.com/