LinkWithin

Blog Widget by LinkWithin

Mostrando entradas con la etiqueta Cantabria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cantabria. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de febrero de 2013

Humanos: volver a caminar





Llevamos ya varios días de temporal de nieve, lluvia..y frío.  Se olvida fácilmente que el cielo es azul, y que el sol brilla. Todo permanece días y días en gris...  Al calor de la calefacción de la casa, echando un vistazo a imágenes semiolvidadas en mi archivo, ha aparecido ésta.  Pertenece a una clasificación, de las tantas que hago algunas veces, que he titulado 'Humanos'.  En ellas siempre aparecen personas anónimas, en muy diferentes situaciones. Sólos, en grupo, ...todos cuentan historias.  Y vuelvo una y otra vez a  ellas, a las historias, a los 'humanos' anónimos, que en algún momento quedaron recogidos por mi pequeña camarita.

Ésta tiene un significado especial para mí. Este embarcadero, luminoso hoy, me transporta a años felices. Parece que oigo el motor de la lancha al acercarse..y las 'pedorretas' de gasoil al atracar. Cuántas veces , cuántas veces.....El Puntal, el verano, la tierruca....



----
Onlymary ha estado muy abandonado. Creo que  ha llegado ya el momento de dar vida de nuevo a este pequeño blog que tanto, tanto..me ha regalado. Un saludo a todos, de corazón.



sábado, 8 de octubre de 2011

Cantabria, siempre: la tierruca





En esta ocasión no entraba en mis prioridades hacer fotos, a pesar de lo que disfruto con ellas. Primaban el descanso, el asueto en sentido amplio, las horas de mar y sol, y la libertad prácticamente absoluta de horarios. Pero mi pequeña camarita me ha acompañado, por supuesto, en este enésimo reencuentro con la tierruca, donde están presentes, siempre, mis raíces.
Felicidad, ha sido la palabra más cercana a estos días que he disfrutado allí. Tengo la suerte de poder disfrutar con prácticamente todos los detalles que se puedan descubrir en esta tierra verde y azul. He llorado literalmente  de risa escuchando las conversaciones de los paisanos, enzarzados en discusiones sin fin sobre cuál es el camino más corto para llegar a tal o cual lugar. He observado , una vez más, la mezcolanza de personajes que pueblan esta Cantabria rural y turística al mismo tiempo, sencilla y alegre, generosa  , socarrona, llena de colores. He comprobado que, a pesar de la lejanía, esta tierra sigue formando parte de mi sueño, eterno, de vivir algún día, allí.
Dejo en este pequeño librito imágenes de recuerdo de esta última estancia, sólo a modo de sencillo cuaderno de viaje personal. Cada una de ellas, desde las de un mercado semanal hasta cualquiera de la barquitas que quedan varadas con las mareas vivas, constituyen una firma personal que rubrica mi siempre buscado reencuentro. Con mis raíces más profundas.


Dedicado a los cántabros, y especialmente a mi madre, cántabra hasta la médula,  que tanto amó, en la distancia, su bella tierruca, y que tan profundamente nos los transmitió a sus hijos.
Espero que sea de vuestro agrado.









domingo, 31 de octubre de 2010

Arnía, Octubre 2010





Ya pensando en volver a casa , dimos un último paseo por  el pequeño caminito que bordea los acantilados. Un fotógrafo de la tierra esperaba pertrechado con su equipo la caída del sol, y robé una imagen suya antes de charlar unos minutos con él. El escenario es imponente, y yo no dejaba de expresar mi admiración por el lugar y mi envidia por lo que yo considero un privilegio: poder estar tan cerca de este  lugar quebrado, mágico, envolvente, misterioso y acogedor.


Esa misma mañana,  había respondido a una pregunta sobre mi afición a la fotografía diciendo que cuando verdaderamente disfruto es cuando logro recoger lo que me emociona, de manera íntima y sin atenerme a otras pautas que no sean las que siento como mías. Sólo así puedo mostrar, a veces, lo que veo. De ahí mi envidia por tener tan cerca el latido de esta tierra bella  a la que siempre me acerco con una mirada interrogante, siempre nueva, y que siempre me emociona.

Nos despedimos, él se quedó preparando la toma y yo, caminando ligera, retomé el camino de vuelta. Una vez más. Hasta la próxima.

sábado, 30 de octubre de 2010

Liencres, Octubre 2010





El cambio de ruta me condujo  hasta aquí, justo con los últimos rayos de sol de la tarde.  Nunca me decepciona, y siempre me transmite la paz que necesito. Inmensa  belleza en  este rincón del  mundo.


Liencres, Octubre 2010

martes, 14 de septiembre de 2010

'Memento Coke'



Ha pasado la primera quincena de septiembre como una exhalación para mí, casi sin percatarme de las fechas en las que estamos ya. Por una parte, es estupendo : indica que las cosas van como me gusta. Por otra, al mismo tiempo,  estoy un poco despistada : tengo que pensar más de una vez  si es lunes o martes: es lo que tiene estar inmersa en un cambio de rutinas diarias total.
Eso sí, tengo perfectamente registrada esta imagen, tomada hace un par de días en uno de mis lugares favoritos del mundo mundial.  Ni recuerdo cuánto tiempo hacía que no tomaba una  Coca-Cola en la clásica botellita de cristal ; y claro, sucumbí a la tentación de inmortalizarla. Guiño personal a mi momento de relax  frente al mar, y despreocupación total por la publicidad gratuita : ...o no? 

Sólo disfruté unas poquitas horas frente a este Cantábrico tan especial ,pero como siempre, merecieron la pena. 'Memento Coke'.  Frente al mar.

lunes, 10 de mayo de 2010

NA-121, As time goes by






La memoria es selectiva...y sorprendente. A medida que pasan los años compruebo esa maravillosa capacidad selectiva que poseemos, que nos protege , y al mismo tiempo sorprende, cuando nos lleva de improviso hasta  los recuerdos almacenados en ‘espacios’? aparentemente desaparecidos.

Hace unos días, realicé una pequeña apuesta sobre un detalle que aparecía en esta imagen familiar. Soy muy lanzada a la hora de ‘apostarme el pescuezo’ con asuntos banales, como puro juego. Algunas veces pierdo , pero otras , como en esta ocasión, mi orgullo se dispara cuando un dato, algo, lo certifica indudablemente, y no tengo que lidiar al tratar de demostrar que estaba en lo cierto.

Como digo, una pequeña anécdota  me llevó a buscar y encontrar esta imagen, y re-fotografiarla. Aparece mi firma, pero el verdadero autor de ella es mi padre, que tomó muchas  fotografías estupendas en aquellos tiempos. El pequeño  Renault  4-4, un gran volante blanco, mi madre en el interior  y un tiempo en el que yo aún no había nacido, pero  que recordaba perfectamente a través de sus fotografías, que he observado tantas veces.
No se cierra aquí el recuerdo, sólo la entrada :  As time goes by, el tiempo pasará,  con Dooley Wilson , con mi adorada Ella  Fitzgerald,  con Billie  Holliday, y con quiera seguir cantándola, o tarareándola. Blanco y negro. Sin nostalgia.

Ah, y gané la apuesta.



domingo, 14 de marzo de 2010

Desde lejos






Cuelgo el teléfono y tengo la sensación de que he estado allí, por un rato. El peculiar acento de la tierruca, entre descarado y cantarín, siempre me devuelve al mismo lugar. Hoy hemos hablado sobre mi bisabuelo Víctor , del que tantas veces he oído contar que fue el primero que se atrevió a dejar el ‘Alto’ para construir su primera casa en lo que era un puro terreno de marismas, en la zona baja. Casualmente, llevaba días buscando información sobre esas marismas  y el relleno que transformó la fisonomía del lugar, y que facilitó la llegada del aeropuerto y los muelles, siempre en terreno ganado al mar. Sabía  que él también participó en esa obra, y desde pequeña oía el comentario de mi abuela sobre aquella vez en que el mar se llevó el trabajo de relleno de tantos meses : ‘el mar siempre vuelve a buscar lo que se le robó...’.

Dicen que es fácil idealizar aquello que vivimos de lejos, es una tentación demasiado evidente. Queremos atesorar  todo lo bueno del tiempo feliz, este donde esté, y pase el tiempo que pase. Pero observarlo desde la distancia también permite recrearse y verlo cambiar, transformarse en algo distinto de lo que conocimos y, pesar de todo, quererlo igual. A mí me sucede siempre. Que lo quiero igual, o más.

He leído que quieren transformar esta zona, para llevarla a un futuro abierto, moderno, cultural. He leído también la palabra ‘vanguardia’ entremezclada con ‘respeto a la tradición’.
Me gusta pensar que alguien pueda al menos  considerar la idea de conseguir  crear un ‘faro cultural’ allí donde se encuentra  este rincón del mundo tan especial para mí, Santander.
Veremos. Tiempo al tiempo. Ojalá.


miércoles, 21 de octubre de 2009

Oyambre, mágico





Me parece estupendo que nos movilicemos ( por lo menos de sentimiento) por las causas globales, pero hoy algo me ha tocado la fibra sensible, y me voy a dar el homenaje de escribir esta entrada sobre ello. Empecemos por lo de casa.

Hoy se ha hecho pública la sentencia por la cual se deberá recuperar la duna de Oyambre que ahora está ocupada por un campo de golf.  La historia de la defensa del Parque Natural de Oyambre se remonta a los años ochenta, en los que casualmente yo visitaba mucho la zona. Incluso  la sobrevolaba...:) 

El empecinamiento de los llamados 'ecologistas' ha conseguido que la zona se haya mantenido bastante poco explotada durante todos estos años, lo cual me parece un milagro, después de observar cómo ha cambiado el paisaje de mi querida Cantabria en los últimos tiempos, gracias a la especulación urbanística y la complacencia de muchos lugareños. Parece que todo se traduce en dinero, antes o después. Pero mientras tanto, se llevan por delante lo que es de todos y sin duda, un auténtico regalo de la naturaleza.

Lo cierto respecto a esta noticia es que no es más que el último  asalto  de un combate que dura ya muchos años, y no tengo idea si se llevará a cabo o no, pero al menos se empieza a escuchar con más insistencia la palabra 'recuperar', 'sentencia' y Parque Natural.  En un país donde todavía hay personas que comen pajaritos fritos, torturan animales , talan árboles que molestan a los tractores en el campo, y esquilman acuíferos...es un lujazo.

Y lujazo el mío , de seguir paseando,  de vez en cuando, el mágico litoral  de Oyambre.





martes, 1 de septiembre de 2009

Paco de Lucía y la lluvia






Hace unos días, dando una vuelta por esta maravilla saciadora de curiosidad que supone la red, ‘la internet’, encontré esta imagen. Al margen de mi - creo que evidente- pasión por redescubrir Cantabria, y Santander, la imagen me subyugó. Me fascina todo lo que veo en ella, todas las referencias a un tiempo pasado lleno de romanticismo para los que no lo vivimos en su momento y sólo lo miramos a través del cristal del nuestro, de nuestro tiempo, como espectadores cómodamente sentados en la butaca de una sala de cine .Pero he de confesar que me hizo recordar también una de las desilusiones más importantes de mi vida cuando era una niña.


No lo recuerdo exactamente, pero supongo que tenía 14 ó 15 años. El invierno anterior había escuchado en Pamplona, en pleno boom de su descubrimiento mundial, a Paco de Lucía. Era entonces estudiante de guitarra, y fué tal la emoción que me produjo escucharle en directo, que recuerdo perfectamente cómo llegué a mi casa aquella noche y me puse a practicar sobre mi guitarra como si se me fuera a escapar el mundo de las manos, como una loca. El famosísimo ‘Entre dos aguas’ no dejó de sonar en el tocadiscos de casa en meses. Aún conservo el vinilo.

Bien. Llegó el verano, y Paco de Lucía iba a actuar en Santander, en la Plaza Porticada. Tuve la suerte de que mis padres en aquel momento tuvieran la feliz idea de llevarme a escucharle, algo excepcional, ya que el único miembro de la familia tan locamente aficionada a la música era yo, y lo cierto es que en esa época y en nuestra familia, con cuatro hijos, las ‘actividades extraescolares’ eran sencillas y, desde luego, colectivas. Ir a la playa,hacer excursiones por la provincia, etc, eran lo habitual, pero asistir a un concierto, y de noche, suponía un premio especial, muy especial. Así que yo no podía dormir de la emoción. Verano, Santander, la Porticada, y escuchar a mi ídolo en aquel momento. Un puntazo.

Llevábamos unos minutos sentados en nuestras localidades cuando se empezó a oír un leve murmullo. La tarde se había cubierto de nubes amenazadoras, pero la temperatura era excepcional, y el ambiente en el lugar, perfecto!. Poco a poco, el murmullo fué creciendo, al mismo tiempo que surgía un sonido parecido al de las primeras gotas de lluvia sobre un tejado. ¿Imaginación? No, realidad. En seguida el sonido de la lluvia sobre el tejado provisional que cubría la Plaza Porticada fue insoportable, y empezamos a intuir que era el principio de una gran tormenta. A los 20 minutos, la megafonía anunció la suspensión del concierto por causas mayores, y después de una especie de ‘ohhhhh’, lamento colectivo de decepción, todos comenzamos a abandonar el lugar a toda prisa. Efectivamente, esa noche cayó sobre Santander tal cantidad de agua que se inundaron varias d e las calles principales.Algo así como 'la madre de todas las tormentas', sin exagerar. Llegamos hasta nuestro coche empapados hasta los huesos, y lo encontramos semiinundado por un torrente de agua. Afortunadamente, el robusto Renault 12 funcionó y volvimos a casa. Recuerdo las sandalias blancas veraniegas que llevaba prácticamente deshechas por el agua, la ropa empapada, el triste camino de regreso sin haber podido escuchar una sola nota de su guitarra, ni haberle visto ( añado que además me parecía el hombre más guapo del mundo). Fue una gran desilusión, que, a pesar de los años que han transcurrido, no olvido.


En fin, este torrente de confidencias y recuerdos personales se ha desbordado por culpa de esta foto...y mi memoria selectiva.
Que no se repita.
Lo de la lluvia.
:)

Os dejo con ' mi' Paco, el de aquella época...




lunes, 24 de agosto de 2009

Mirando al mar





P8220200




Yo había llegado exhausta y sofocada después de muchos días seguidos de calor asfixiante en mi ciudad, y encontrarme en ese momento envuelta en la brisa templada de Playa Merón suponía para mí un premio importante. No podía concentrarme y hacer fotos, sólo miraba, y miraba, y miraba sin cesar a mi alrededor, a izquierda y derecha, en la playa semivacía a última hora de la tarde. Pero él estaba conociendo por primera vez, lejos de su mar, el color de este cantábrico en un atardecer de verano, y permanecía en silencio observando los tonos que surgían en la arena cada vez que las olas se retiraban de la orilla. Estoy segura de que se llevará a su hogar parte de la belleza de esta tierra dulce, envolvente, melancólica muchas veces, que acuna a sus habitantes entre la brisa cargada de mar y los suaves y verdes prados que llegan hasta él, sin solución de continuidad. Estaré atenta a la galería de mi querido amigo José Carlos Ñíguez. Seguro que nos sorprenderá su mirada a nuestro cantábrico.







jueves, 30 de julio de 2009

Como un conjuro






Una de las tantísimas cosas que me gustaban de los veranos que pasábamos en casa de mi abuela cuando era pequeña es la cantidad de sucesos que parecían transcurrir por metro cuadrado en Santander. Había de todo. Y además, ese “todo” no existía en mi tranquila ciudad. Entre otras cosas, podías acercarte en tren al centro de la ciudad desde su casa, a 5 km, y transformar un simple desplazamiento en una aventura en la que te sentías ‘viajera’ al comprar el billete de cercanías. Llegar a la Plaza de las Estaciones y sumergirte en el bullicio de personajes variopintos que pululaban por las cercanías era el primer paso para creer que estabas viviendo algo excepcional, lleno de color y sonidos, tan distinto de mi rutina habitual. Y yo lo vivía así.

Siempre retengo especialmente los sonidos de las ciudades, y en este caso, mi recuerdo lo pinta de mil colores : algunos son chillones, otros llevan el canturreo descarado del acento montañés, o alguna sirena de barco cercana, el pitido de los trenes de la estación, e incluso el chirriar de los trolebuses que circulaban en un trazado menos ordenado que el que yo estaba habituada a ver a diario. Me fascinaba. Todo estaba lleno de vida. Esa mezcla explosiva de vitalidad de la ciudad y afectos familiares, unido a mi pasión por todo lo que fuera ver una matrícula de automóvil diferente de las que conocía, sentir la humedad del mar y notar la brisa en la cara…era fantástico.

Y ahora todo permanece, aunque no exista de la misma manera. Pero lo mejor es que, caminando a través del tiempo, al observar con ojos nuevos, y aunque es inevitable echar de menos a las personas que ya no están, existe un punto en el que sobrepasas el velo de la nostalgia y de la distancia. Cuando eso sucede descubres, maravillosamente, que ahí te encuentras tú también. Reconoces tu raíz. Ahí está, y nunca desapareció. El paisaje de interior en el que vives no ha borrado ni una sola línea del dibujo. Siempre he dicho al respecto que me gustaría que ese dibujo se complete del todo, y se llene de nuevo de esos mil sonidos de sirenas y trenes. Y como un conjuro, a veces lo repito, en voz alta…como ahora.




martes, 28 de julio de 2009

Mercadillo




P6270366



" El 20 de mayo de 1526 el rey Carlos I de España y V de Alemania y su madre, la reina Doña Juana, otorgaban a la ciudad de Santander el privilegio de realizar mercadillos semanales. En el escrito real se autorizaba a que "cualquier persona pudiese vender, trocar o cambiar todo tipo de mercadurías, mantenimientos (alimentos) y otras cualesquiera cosas que quisiesen y por bien tuviesen, sin pagar por ello alcábala alguna, ni incurrir en pena".



Punto de partida, siglos atrás, de la imagen. Pertenece al mercadillo ambulante que se coloca en la fachada norte del Mercado de la Esperanza ( 1897), en Santander, edificio modernista y declarado Patrimonio Artístico, en el centro de la ciudad.




domingo, 19 de julio de 2009

No era verano





PA120590




No pertenece a este verano, pero también me gusta dar 'saltos' en la bitácora, y aquí la dejo. Recuerdo perfectamente aquel día, en otoño.
También me lo llevo.




sábado, 27 de junio de 2009

La luz del Norte




P6260312+b-1





Indudablemente esta imagen pertenece al Norte. El pequeño bote hubiera lucido diferente de haber reflejado la luz de otro lugar.Bien lo sabía Sorolla... Pero ésta es la que yo he visto en estos días, y con la que vuelvo después de unos días sumergida en ella.



jueves, 26 de marzo de 2009

Privilegios de bitácora







P6280244








Esta entrada es de esas en las que prefiero no añadir palabras. En realidad sólo quiero dejar esta imagen, como si fuera una ventana a otro espacio, y poder contemplarla. Privilegios de tener una bitácora…




domingo, 15 de febrero de 2009

Dos minutines








Un cambio de escenario durante unas pocas horas, muy pocas. Curiosamente, el telón gris de nubes dejaba ver al fondo la inmaculada silueta d elos Picos de Europa. Brisa gélida con olor a salitre, tertulias mañaneras al abrigo del viento, y la fría luz del invierno. Gris y gris azulado. A pesar de la escasa luz se agradece olvidar por un momento el ocre-gris perpetuo de la tierra donde habito. Sólo fueron dos minutines...lo justo para no olvidar.


domingo, 25 de enero de 2009

Yuyu

En la bahía

Como no me gusta nada la entrada anterior que he dejado ( me da un poco de yuyu ), voy a acelerar que descienda cuanto antes hacia el final de la página y desaparezca . No la borraré, pero que desaparezca.

Y siguiendo los pasos de las sesiones de relajación ( sólo he asistido a una en mi vida, hay que decirlo ) en las que te indican que trates de visualizar situaciones placenteras, y te imagines en el lugar que más te apetezca, ale, me voy a visualizar a mí misma en una cálida mañana de verano, en medio de una bahía en calma, y de vacaciones.

Mil veces mejor así.

¿ O no ?

Yo sí.

Gracias, Lourdes

Gracias, Lourdes
Un abril encantado

Gracias, Marino

Gracias, Marino
http://marinobaler.blogspot.com/

Gracias, Ulysses

Gracias, Ulysses
http://franciscomendez.blogspot.com/

Gracias, Luis

Gracias, Luis
http://asfoso.blogspot.com/

Gracias, Bombis y Borombis

Gracias,  Bombis y Borombis
http://bombisyborombis.blogspot.com/