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jueves, 28 de febrero de 2013

Despedidas




Tiene 86 años, como Fidel Castro, y uno más que Ratzinger, y viene hasta mí para despedirse antes de ir  dormir. Me cuenta la impresión que le ha producido ver en directo, a través de la televisión, el viaje emprendido por el Papa renunciante hasta su próximo retiro .  Ni a él ni a mí  dejan de maravillarnos los adelantos tecnológicos que disfrutamos en este siglo XXI, que nos permiten ver un acontecimiento histórico  como éste, en tiempo real, y charlamos un rato sobre ello. A un lado de  nuestra conversación, sin tocar, latente...reposa el tema de las despedidas y las renuncias. Ya  hablamos  de ello , de la suya, muchos días. Muchos. O los necesarios. No lo sé muy bien. Pero lo que al principio era un tema tabú para mí, se ha convertido en un compañero de mi día a día. Acompañar en las decisiones últimas de la vida de una persona se convierte en una oportunidad maravillosa de poder devolver..si es que esto fuera posible, todo lo recibido a lo largo de la vida.

El siglo XX nos parece muy lejano ya.  Pero aquí estamos... mirando el blanco y negro que ya no existe, y disfrutando cada sorpresa que nos brinda el día a día del XXI..


Strangers in the Night by Frank Sinatra on Grooveshark

PD: una de las canciones favoritas de mi padre, que acompañaron mi infancia.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Hablando de música

Una vez, hace muchos años, comenté en una reunión de amigos músicos, casi como confidencia, que de vez en cuando me ponía a estudiar  en el baño de casa, por la estupenda acústica del lugar. Mi sorpresa llegó cuando comprobé que no era la única: excepto los pianistas, que tienen un poco difícil 'plegar' su instrumento, los demás lo habían experimentado más de una vez. Claro, cómo no se me había ocurrido: no era la única que lo había descubierto....
Otro de mis lugares mágicos para escuchar música con concentración y calidad  ha sido el coche. No quiero ni pensar cuantísimas  horas de escucha y placer he vivido mientras conducía... Y, casualmente, hace un tiempo descubrí que uno de los más grandes músicos actuales, mi idolatrado Krystian Zimermann, opinaba lo mismo. Pero leí, en una de esas escasas entrevistas que ha concedido en su vida, algún detalle más. Decía que en muchas ocasiones, y especialmente de noche, ha conducido sin rumbo exacto o haciendo círculos alrededor de su residencia, mientras escuchaba  la música (especialmente obras en estudio) que le interesaba en ese momento. Comentaba que de esa manera conseguía una concentración absoluta, superior a  la escucha en su maravilloso ( imagino yo) equipo musical de su hogar. No es una excentricidad por su parte, precisamente es el músico menos 'divo', y más profundo que he conocido, y comparto su punto de vista. Yo no puedo explicar exactamente por qué puede suceder esto , pero creo que el hecho de conducir al mismo tiempo es el quid de la cuestión. No se trata de la calidad del equipo, sino de otro elemento menos tangible, pero absolutamente real.

Esta tarde venía conduciendo de noche, lloviendo, y he colocado en el reproductor del coche  una cinta de cassette, relativamente vieja y olvidada en el asiento del copiloto. No recordaba qué contenía. Entre otras canciones, ha sonado la voz inconfundible de Stevie Wonder y su Lately,  y el frío, la noche y la lluvia se han transformado en la compañía de un momento de magia inigualable. Como otras veces, he terminado cantando con él a voz en grito mientras dejaba atrás semáforos y las luces de la noche. Al llegar a casa no he tardado un segundo en escucharlo de nuevo. Pero ya no sonaba igual....








Image: Werner Kunz




lunes, 22 de noviembre de 2010

22 de Noviembre, Santa Cecilia y la Música







Una de mis celebraciones favoritas ha sido, hasta hace pocos años, la del día de Santa Cecilia, patrona de los músicos. Cuando era pequeñaja salía del colegio como una exhalación, como un torpedo, y con el cómplice permiso de los profesores, para poder participar en los conciertos que se celebraban ese día en el conservatorio donde estudiaba. Eran dos premios en uno : poder romper la monótona rutina lectiva, y cantar con el resto de compañeros ‘musicales’ obras que me fascinaban y  despertaron  mi amor  incondicional a la música.   'This little babe', del misterioso y enigmático Britten,  
el dulcísimo 'L’Adieu des bérgers a la Sainte Famille, de Berlioz , elección debida a la formación francesa que poseía nuestro  director de coro,
o  la famosísima 'Cantata 147' de  J.S.Bach , bella hasta la médula,
, formaban parte de un repertorio elegido sin concesiones a la juventud de aquellos niños que éramos entonces. La calidad  y  el esfuerzo que nos pedían tenían recompensa:  gozar haciendo buena música. Éstas y otras obras perviven en mi memoria, afortunadamente, y consiguen que en un solo instante me transporte a aquella infancia feliz y lejana.
Todavía existía un ingrediente más que siempre asocio a ese día : las nueces de Doña Cecilia, nuestra vecina del piso superior. Mi madre, detallista, sociable y extrovertida, me recordaba hábilmente que a Doña Cecilia le haría ilusión si la felicitaba por su cumpleaños, y, aunque  a mí me suponía luchar un poco con mi timidez, subía corriendo las escaleras en cuanto llegaba del colegio. Claro, Doña Cecilia se emocionaba ( a su manera, roncalesa), y, siempre, me decía que esperara un segundo en la entrada de la casa : cuando volvía me ponía en las manos un par de bolsas llenas de nueces, de los nogales que tenía en un precioso pueblo del Valle de Roncal . Eran unas nueces pequeñas, irregulares y sabrosísimas. Ya no he vuelto a comer ninguna que se le pareciera…Bajaba las escaleras dando saltos, como siempre, ansiosa por  mostrar el tesoro, y contar, como cada año, cómo me había felicitado ella a  mí también por ser ‘música’. 
En aquel día, en aquellos Santa Cecilia, no hacía frío en noviembre, aunque el carbonero siguiera visitando nuestra casa dejando el reguero de polvo negro de su saco en el camino hasta la cocina. Tampoco hacía frío en la Catedral o en la iglesia de turno donde cantábamos . Ni hacía frío en el camino de casa al colegio, ni en los ensayos, ni parecía tampoco que oscureciera tan pronto.  Noviembre y Santa Cecilia eran cálidos, porque estaban llenos de luz, de nogales, de saltos por las escaleras de casa y días de nieblas luminosas , en gris y ocre. Estaban llenos de Música. Y nueces.

  
*
Dedico esta entrada  a Pascual Rodríguez Aldave , músico, compositor, profesor , ex-Director del Conservatorio Pablo Sarasate de Pamplona, que también fue profundamente innovador, y controvertido en muchos momentos de su vida,y  al que, por su influencia en momentos clave de la mía,  debo agradecer haber sido completamente feliz  unida a la música. Gracias siempre.


lunes, 15 de noviembre de 2010

Antes de que amanezca

via internet






Siempre que escucho este tema recuerdo el comentario que me hizo quien me regaló el cd : decía que en ese momento la escena mostraba la caída de copos de nieve, en un plano que miraba directamente al cielo, desde el punto de vista del espectador. Nunca ví la película ( Antes que anochezca), pero la idea quedó archivada en mi mente. De vez en cuando echo mano de una asociación música-momento de este estilo, que me sugiere sensaciones, fantasías, o que simplemente, se unen a momentos que pertenecen a un punto concreto en el tiempo y en el espacio, y que 'registran' , como en un cuaderno de bitácora, pequeñas ( o grandes) vivencias. Las del día a día que forman la vida.

Últimamente estoy recogiendo algunas especiales. Por motivos laborales, algunos días debo madrugar mucho. Cuando camino hacia mi coche, las calles están absolutamente vacías, no circula apenas nadie, y mientras me acerco a él, disfruto pensando en el momento en que conectaré la radio. Los doce minutos que me separan de mi destino suelen ser especiales, mágicos, absolutamente personales. En esa atmósfera solitaria y oscura, la música que suena en el dial adquiere una dimensión especial. Suena tan distinta....!

Cuando doy, después, los buenos días a los primeros compañeros de trabajo, ya me he transformado. Aún falta un buen rato para que amanezca, pero yo, ya he 'registrado' una voz, el timbre de algún instrumento, o una armonía, o una melodía que vuela desde Brasil o desde los años cincuenta, qué más da...., y la voz cálida de  algún locutor. Pequeñas vivencias. Antes de que amanezca.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Cierro septiembre







Hoy es el último día de septiembre, un mes que ha sido  intenso para mí, y que cierro con una jornada extenuante.  Supongo que las jornadas de los peregrinos deben parecerse algo a lo que estoy viviendo: cada día es muy diferente al anterior, y a veces la exigencia del Camino pone a prueba las fuerzas, la resistencia, la capacidad de ver  más allá del suelo que uno pisa, del paisaje, de los  compañeros de ruta, del viento...de tantas cosas...
En mi caso, a pesar del cansancio extremo de hoy, estoy muy contenta. Me gustan los retos, me gustan las nuevas experiencias que van surgiendo cuando una camina, me gusta descubrir que soy capaz de mantener la ilusión de ir un poquito más lejos, a pesar de los obstáculos, y, algunas veces, conseguirlo.

Cierro  este mes en Onlymary. Cierro también una larga etapa irregular, con pocas entradas, con poco tiempo y concentración. Con pocas visitas a mis queridos amigos blogueros. Con demasiadas tareas entre manos que me han dispersado y alejado de este lugar de encuentros tan agradables para mí, que es la red.  Espero ir retomando ritmo, y abriendo nueva etapa, también, en este blog.


I don't wanna follow
Death and all his friends



jueves, 26 de agosto de 2010

Nocturna




Me dicen que hemos registrado hoy 39º en Pamplona. A las diez de la noche nos encontrábamos a pie de pista,  esperando ver la maniobra de un F18 sobre ella.  Al llegar a nuestra altura ha hecho una toma y despegue, y se me ha grabado en la retina la imagen de su perfil y las luces laterales, azules y minúsculas. Se ha alejado dejando un ruido ensordecedor que se extendía entre el manto de la oscuridad y el tremendo calor.  Cierre de honor a un día que deja atrás una larga y dura etapa, y abre la puerta a un futuro lleno de ilusiones. Un día para no olvidar.







The Autumns / Boy with the aluminun stilts /. Tampoco puedo olvidarlo.

martes, 3 de agosto de 2010

Viva la Vida





A este cabezudo  de esta tierra le llaman el Alcalde ( los ojos son móviles, se colocan en blanco accionando  un mecanismo, y pone cara de pasmado... )  , y durante las fiestas persigue a los niños para golpearles con una pelota inofensiva. Es un rito que se cumple año tras año, y los ' elegidos' que portan el muñeco para tal misión, disfrutan más que los niños.  Los ojillos de éste le delatan.
Pues bien, así , más o menos,  me siento yo en este momento. Viva la Vida.

Hoy he cumplido con una formalidad legal necesaria para decir  un 'adiós'. Pero ese simple paso ha supuesto para mí  algo parecido a sentir que te quitas de encima un bloque de cemento de varias toneladas, que te aplasta, no te deja respirar  ni ver el cielo. Casi ni  'ser'.
Pero aún me queda disfrutar el momento del adiós definitivo...  Viva la Vida.

Viva la Vida. Una y mil veces. Hay que ser valiente, sin riesgo no hay ganancia. Nunca se pierde del todo  si se conserva lo esencial : el viaje más apasionante de un ser humano, el suyo propio.  Viva la Vida.







viernes, 9 de julio de 2010

Bosquejo




Empiezo a bosquejar mi deseo para los tiempos venideros.
Queden atrás los momentos de desazón, y de inquietud .
 Permanezcan a mi lado todos mis aliados : la ilusión, la curiosidad, la alegría, y el agradecimiento íntimo a tantas cosas...





Dejo este primer bosquejo, en color mediterráneo. Vendrán más.






lunes, 10 de mayo de 2010

NA-121, As time goes by






La memoria es selectiva...y sorprendente. A medida que pasan los años compruebo esa maravillosa capacidad selectiva que poseemos, que nos protege , y al mismo tiempo sorprende, cuando nos lleva de improviso hasta  los recuerdos almacenados en ‘espacios’? aparentemente desaparecidos.

Hace unos días, realicé una pequeña apuesta sobre un detalle que aparecía en esta imagen familiar. Soy muy lanzada a la hora de ‘apostarme el pescuezo’ con asuntos banales, como puro juego. Algunas veces pierdo , pero otras , como en esta ocasión, mi orgullo se dispara cuando un dato, algo, lo certifica indudablemente, y no tengo que lidiar al tratar de demostrar que estaba en lo cierto.

Como digo, una pequeña anécdota  me llevó a buscar y encontrar esta imagen, y re-fotografiarla. Aparece mi firma, pero el verdadero autor de ella es mi padre, que tomó muchas  fotografías estupendas en aquellos tiempos. El pequeño  Renault  4-4, un gran volante blanco, mi madre en el interior  y un tiempo en el que yo aún no había nacido, pero  que recordaba perfectamente a través de sus fotografías, que he observado tantas veces.
No se cierra aquí el recuerdo, sólo la entrada :  As time goes by, el tiempo pasará,  con Dooley Wilson , con mi adorada Ella  Fitzgerald,  con Billie  Holliday, y con quiera seguir cantándola, o tarareándola. Blanco y negro. Sin nostalgia.

Ah, y gané la apuesta.



domingo, 4 de abril de 2010

Stacatto, sí, pero con humor





Hace años tuve un alumno ( un diamante en bruto, hoy ya 'tallado' y  profesional ) que ,invariablemente, llegaba corriendo a mi clase, abría la puerta como una exhalación, se acercaba hasta la silla que le correspondía al mismo tiempo que tiraba ( invariablemente también) el pedal de guitarrista que estaba esperándole, e incluso a veces, al dejar sus partituras sobre el atril , éste caía al suelo gracias a la vehemencia con la que aterrizaba en el aula. Al mismo tiempo, mientras duraba el proceso de 'tirar' al suelo todos los elementos posibles del aula, me contaba algún chiste o las últimas novedades de su vida. Era un auténtico terremoto, una explosión de vitalidad.  Tocaba exactamente igual que como él era, a gran velocidad , con pasión y tratando de no perder un segundo de la clase. Siempre fué así, su carácter sólo se apaciguó un poco con el paso del tiempo, pero jamás perdió su esencia , afortunadamente. Yo controlaba , casi con cronómetro,   el minutaje que nos correspondía en cada sesión ,  y durante los años que le tuve como alumno disfruté al máximo cada uno de esos minutos de vitalidad  y talento desbordado .Pero además, mientras trabajábamos, nunca faltaba el sentido del humor por parte de ambos, ya que aunque el nivel de exigencia sea alto, siempre lo he considerado imprescindible y esencial.


El otro día encontré este video y no pude evitar recordarle. No es necesario saber qué es técnicamente un 'stacatto' para comprender los tres minutos de  clase magistral del gran violinista  Isaac Perlman. Espero despertar una sonrisa con este pequeño fragmento de esta...'lección de música'?




miércoles, 3 de marzo de 2010

Barcarola, que no Novelette

 

Por alguna curiosa razón ( y seguro que también algo divertida, pero desconocida para mí) a veces tiendo a confundir dos palabras, o dos nombres, o dos ‘lo que sea’ , aunque los conozca perfectamente por separado  e incluso formen parte de mi vida. Es una especie de ‘dislexia despistada' que , afortunadamente, nunca ha pasado de ser una anécdota.
Vaya un ejemplo. Durante años confundía los nombres de dos conserjes del centro educativo en el que trabajaba, a pesar de que eran absolutamente diferentes en cuerpo y en  ‘espíritu’. Fermín,  moreno y casi calvo,  era una delicia, siempre atento , respetuoso y educado, mientras que Gerardo, que lucía una gran mata de pelo blanco en la cocorota y poseía una voz aguardentosa , siempre parecía molesto por estar en este mundo-mundial, y,  generalmente gruñía en vez de saludar. El sol y la luna, el yin y el el yan?  Bueno, pues siempre tenía que pensar sus nombres...para no equivocarme al saludarles,casi diariamente. Y  casi nunca acertaba.
Algo parecido me ha sucedido con esta pieza musical. Yo, que poseía ( tiempo pasado) una amplia memoria para todo lo relacionado con la música, en general, y era capaz de localizar el nombre completo de gran cantidad de obras musicales,  sin dudar y a gran velocidad, llevo confundiendo el nombre de esta pieza con el de Novelette hace mucho tiempo. Ni lo recuerdo...:)

Perdí la mejor grabación que tenía de ella hace tiempo, y cada vez que la buscaba ...me venía a la mente, : Novelette de Poulenc, Novelette de Poulenc. Y claro, nunca la encontraba en la red. La podía cantar, recordaba perfectamente la melodía...pero nunca aparecía. Es que es una Barcarola de Fauré!!
Es más, la encontraba, la escuchaba, y lo volvía a olvidar.
De hoy ya no pasa que la deje en algún lugar, y lo hago aquí, para poder volver si la pierdo. De esto me acordaré. Aunque no es la mejor versión, ni la pieza más querida para mí de su autor,  ya habrá tiempo de dejar retazos aquí de Fauré, de Poulenc, de Satié, Ravel , Debussy, de la magia y eterna elegancia de la música francesa del siglo pasado.
Oh la lá.. eso sí, si recuerdo los nombres..y no los vuelvo a confundir. Barcarolle no 1, op 26, de Gabriel Fauré, sin confusiones.




domingo, 10 de enero de 2010

No por amor, no por tristeza


Hace años, siendo muy joven, me encontré asistiendo a una cena en Madrid con músicos y pedagogos de toda España. Eran momentos de ilusiones e iniciativas privadas que pretendían poner en marcha proyectos para mejorar   la educación musical en nuestro país. Yo sólo conocía a mi acompañante, y estaba un poco nerviosa por la magnitud del encuentro y, sobre todo, porque un pequeño accidente había hecho que asistiera a la cena con un ojo cubierto por un vendaje bastante aparatoso y molesto. Me encontraba bastante incómoda : mi ojo 'libre' estaba lloroso,  e incluso tenía la sensación de haber perdido el oído por la pérdida de visión ( así es una,  qué le vamos a hacer...) y trataba de sobrellevar el asunto sin tirar una copa de vino al calcular mal la distancia.

Afortunadamente, todo transcurrió mejor de lo previsto. Mis nervios fueron diluyéndose a medida que pude escuchar al comensal que casualmente colocaron a mi lado. Su calidad humana, sencillez, afabilidad y categoría profesional hicieron que olvidara todas mis molestias, y quedara fascinada con él. Se trataba de Antón García Abril, conocido por el gran público por su trabajo en ‘El Hombre y la Tierra’, de Félix Rodríguez de La Fuente.  Ya entonces lo era, pero hoy, tanto tiempo después, sigue siendo  un compositor español , reconocido, admirado y  muy querido por  sus colegas, alumnos y artistas.También destacan algunas de sus obras dedicadas a la pedagogía de los más jóvenes, en las que siempre tiene un tratamiento de la melodía muy particular e interesante.



Hace unos días encontré esta canción suya , ‘No por amor, no por  tristeza’, basada en un poema de Antonio Gala, en una transcripción   para cello y piano de Asier Polo.  Fue una agradable sorpresa escuchar de nuevo una melodía  que indudablemente lleva su sello, y no quiero dejar de compartirla aquí. Espero que os guste.






NO POR AMOR

    No por amor, no por tristeza,
    no por la nueva soledad:
    porque he olvidado ya tus ojos
    hoy tengo ganas de llorar.


    Se va la vida deshaciendo
    y renaciendo sin cesar:
    la ola del mar que nos salpica
    no sabemos si viene o va.


    La mañana teje su manto
    que la noche destejará.
    Al corazón nunca le importa
    quién se fue sino quien vendrá.


    Tú eres mi vida y yo sabía
    que eras mi vida de verdad,
    pero te fuiste y estoy vivo
    y todo empieza una vez más.


    Cuando llegaste estaba escrito
    entre tus ojos el final.
    Hoy he olvidado ya tus ojos
    y tengo ganas de llorar.




martes, 8 de diciembre de 2009

Dicen









Hay épocas en la vida en las que parece que todo está permanentemente detenido, marcando el mismo nivel, sin aparente variación.

Dicen,
que un espíritu inquieto debe entonces ejercitar una y otra vez el difícil  pero valiosísimo arte de ser paciente, que fortalece tanto ante riadas imprevistas como ante sequías pertinaces. 
Dicen,
que aunque el orden externo aparente inmovilidad, todo fluye, nada permanece invariable a los ojos de quien sabe observar.



Observaremos con atención, entonces.


domingo, 22 de noviembre de 2009

Mundo Wagogo


George Rodger, 1947. 
Niños wagogo


Me encontraba en un Curso de Verano-Seminario de cierta duración en el que se abordaban   diferentes disciplinas artísticas en relación  a la Música y su pedagogía  como eje principal. Lo impartían especialistas de diferentes lugares del mundo, e incluía  aspectos tan variados como el estudio de nuevas metodologías del ritmo ( a a través de los Taiko- tambores japoneses   , por ejemplo, o de la práctica del claqué   ) , expresión corporal en relación con el teatro y la danza  , improvisación musical a través de instrumentos de placa , y otros talleres tan variados en su interés como los que he mencionado. El enfoque del curso  estaba dirigido a conocer expresiones musicales de diferentes lugares del mundo y , de alguna manera, tratar de ampliar nuestros conocimientos como docentes.


Asistíamos a las clases en el enorme edificio del antiguo Seminario de Corbán, en Santander, aprovechando algunas aulas y salas muy  espaciosas en las que podíamos poner en práctica cada una de las clases.  El tiempo libre del mediodía lo aprovechábamos para comer en algún lugar cercano, en los alrededores. Un día , mientras elegíamos menú en uno de ellos, vimos cómo entraban  tímidamente un grupo de personas, muy bajitos de estatura, vestidos con ropajes de colores, africanos y , acompañados de alguien que les guiaba,   se sentaban en una mesa contigua . Recuerdo nítidamente la expresión de sus caras, una preciosa mezcla de candorosa ingenuidad y alegría, rematadas con amplias sonrisas. Parecían recién salidos de un cuento infantil , absolutamente fuera del escenario europeo en el que estábamos nosotros. Lo que me impresionó más vivamente y aún recuerdo, fueron sus miradas , entre inocentes, temerosas, silenciosas, y extremadamente vivas. 
  Alguien en mi mesa comentó: sí, son los Wagogo…los trae Polo Vallejo... no sabíais? Creo que es la primera vez que están en Europa.
Yo no tenía idea, no estaba programado,  pero aquella misma tarde tuve la oportunidad de conocerlos un poquito más.


***


Los Wagogo habían llegado hasta allí de la mano de Polo Vallejo, compositor, etnomusicólogo y pedagogo español que ha dedicado  varios años de su vida al estudio de la música polifónica de los Wagogo, tribu de Tanzania. Años más tarde ha sido premiado por su tesis sobre el tema.


Esa misma tarde pasamos a un salón muy amplio, y tomamos asiento en las viejas sillas de madera del lugar, dejando un espacio central para recibirles. Justo antes de que ellos comenzaran su  actuación, se formó un pequeño revuelo detrás de mí, y en un instante vi cómo un importante  personaje  musical español tomaba asiento casi a mi lado. Su presencia sellaba la excepcionalidad de lo que íbamos a ver.
Y así fue. En pocos minutos se presentó  ante nosotros el pequeño grupito de wagogos, prácticamente desnudos, ataviados  solamente con algunas pequeñas prendas habituales de su tribu. Eso sí,  las chicas  lucían espectaculares peinados y multitud de adornos por todo su cuerpo. En cuanto empezaron a sonar los tambores en aquella vieja sala , comenzó la danza. Creo que fue en ese momento  cuando los que estábamos allí dejamos de  respirar.  Al menos yo no podía hacerlo, tal era la impresión que me produjeron.Y tengo que añadir que hubo momentos en los que pensé   que alguna de las chicas wagogo iba a desnucarse, tal era la velocidad, fuerza y violencia con la que  sus cabezas giraban en el aire al mismo tiempo que clavaban sus miradas en nosotros, europeos , ‘blanquitos' sentados sin respiración y con la boca abierta. La percusión, con polirritmias endiabladas,  retumbaba en la sala, pero a pesar de que el escenario distaba totalmente del suyo habitual, al aire libre y en medio de su aldea, su fuerza te envolvía y absorbía totalmente, como si fuera lo más natural del mundo sentir aquello. Hoy, tanto tiempo después , lo recuerdo puro, salvajemente instintivo, y absolutamente vital.
 Maravilloso.


Meses después, los Wagogo hicieron una pequeña gira por España, y actuaron en Pamplona, donde su presencia se  publicitó como ‘de especial interés para el público más joven’.
En ese momento, no había estallado aún la explosión de tantos nuevos auditorios musicales en nuestro país,  ni el marketing que les acompaña, pero el teatro estuvo lleno para presenciar su actuación.  Lo cierto es que a mí me resultó un poco decepcionante su presencia, ya que , desde mi punto de vista, había perdido algo de la frescura que pudimos disfrutar en aquella ocasión, un año antes, y en los vídeos  filmados en Tanzania que en su momento pudimos ver.  Aunque su fuerza y valor eran indudables,  la coreografía que presentaban, el 'orden' establecido para la actuación me hacían verlo como una explosión de vida encerrada entre las cortinas de terciopelo de aquel escenario.  Pero fue una estupenda oportunidad de disfrutar de nuevo  de semejante espectáculo.
Y después de los aplausos de rigor, que suelen parecerme   escasos y algo fríos en esta tierra, el público abandonó la sala, y nunca más se volvió a escuchar nada sobre los Wagogo.


Hace tiempo, charlando con Jesús, integrado en la vida africana,  surgió este tema, y le prometí contar aquí mi pequeña experiencia con ellos. He tardado un poco, pero al final he cumplido.
  La página de Polo Vallejo no permite la inclusión de su contenido fuera de su web, así que aquí dejo lo único  mínimamente digno que he podido encontrar sobre el tema. Espero que os guste.








 

martes, 13 de octubre de 2009

Con todo su cariño









Ficha:
16 años. Superguapo. Especialista en hacer imitaciones de Sir David Attenborough presentando documentales. Atleta,  músico y buen estudiante.  Sentido del humor permanente. Sonrisa a prueba de bombas. Ahijado de onlymary.
Equipo de producción: una pequeña cámara de fotos y algún bocata que otro de chorizo para reponer fuerzas.
Localizaciones: caminos vecinales en un pequeño valle al norte de Navarra.
Casting: totalmente espontáneo, y libre. Casi todos,  animales.


No hace gira de promoción como  Amenábar o Woody Allen.

A nosotros no nos hace falta, porque él pone  su talento y cariño, y yo, mi blog. 
 Es Miguel,  Little Arregui,    autor de este video que nos regala a todos...con todo su cariño.







lunes, 28 de septiembre de 2009

Alicia de Larrocha : despedida











Todos los músicos tenemos al menos una obra de  repertorio con la que nos sentimos identificados y que se convierte en una especie de tarjeta de presentación de nuestro carácter y espíritu. A pesar de que ‘recorremos’ en nuestro aprendizaje diferentes épocas y estilos, llega un momento en el que , a veces súbitamente, descubrimos algo especial en una pieza que nos atrapa, pero al mismo tiempo se convierte en nuestra aliada permanente, y siempre permanece fiel en nuestro repertorio íntimo, a través del tiempo y los avatares. Es una especie de flechazo, certero, que no tiene dudas en sí,  que hace que te conviertas naturalmente en el medio de expresión , a través de tu instrumento, de la música que alguien  escribió, sin pensar en tí. Es algo parecido al amor, cuando la diana en el corazón es herida súbitamente, naturalmente, sin preparación, y sin duda.


Esta tarde he vuelto a escuchar este Allegro de Concierto en un pequeño homenaje de recuerdo que le brindaban en  Radio Clásica a Alicia de Larrocha, que falleció hace tres días en Barcelona. Ésta era la pieza 'talismán' de un compañero mío de estudios de conservatorio, y me ha venido a la memoria su imagen repetida tantas veces interpretándola al piano...años ha.

 Las pequeñísimas manos de Alicia de Larrocha estuvieron íntimamente ligadas a Granados, Albéniz... y fué excepcional intérprete del tesoro que esconden piezas como ésta. Detrás , semiescondido y no demasiado divulgado en nuestros días,  existe todo un universo ligado al modernismo catalán, a una creatividad brillante y luminosa con cuna en nuestra tierra, en España, y a una forma de entender la dedicación a la interpretación musical muy profunda, menos competitiva , seguro, que hoy en día. Pero los tesoros existen para que alguien los descubra algún día, y aunque ella es conocida mundialmente, yo he tratado de poner mi granito de arena dando pistas ...
Mi eterno agradecimiento , siempre, a Alicia de Larrocha y su amor a la música.








martes, 1 de septiembre de 2009

Paco de Lucía y la lluvia






Hace unos días, dando una vuelta por esta maravilla saciadora de curiosidad que supone la red, ‘la internet’, encontré esta imagen. Al margen de mi - creo que evidente- pasión por redescubrir Cantabria, y Santander, la imagen me subyugó. Me fascina todo lo que veo en ella, todas las referencias a un tiempo pasado lleno de romanticismo para los que no lo vivimos en su momento y sólo lo miramos a través del cristal del nuestro, de nuestro tiempo, como espectadores cómodamente sentados en la butaca de una sala de cine .Pero he de confesar que me hizo recordar también una de las desilusiones más importantes de mi vida cuando era una niña.


No lo recuerdo exactamente, pero supongo que tenía 14 ó 15 años. El invierno anterior había escuchado en Pamplona, en pleno boom de su descubrimiento mundial, a Paco de Lucía. Era entonces estudiante de guitarra, y fué tal la emoción que me produjo escucharle en directo, que recuerdo perfectamente cómo llegué a mi casa aquella noche y me puse a practicar sobre mi guitarra como si se me fuera a escapar el mundo de las manos, como una loca. El famosísimo ‘Entre dos aguas’ no dejó de sonar en el tocadiscos de casa en meses. Aún conservo el vinilo.

Bien. Llegó el verano, y Paco de Lucía iba a actuar en Santander, en la Plaza Porticada. Tuve la suerte de que mis padres en aquel momento tuvieran la feliz idea de llevarme a escucharle, algo excepcional, ya que el único miembro de la familia tan locamente aficionada a la música era yo, y lo cierto es que en esa época y en nuestra familia, con cuatro hijos, las ‘actividades extraescolares’ eran sencillas y, desde luego, colectivas. Ir a la playa,hacer excursiones por la provincia, etc, eran lo habitual, pero asistir a un concierto, y de noche, suponía un premio especial, muy especial. Así que yo no podía dormir de la emoción. Verano, Santander, la Porticada, y escuchar a mi ídolo en aquel momento. Un puntazo.

Llevábamos unos minutos sentados en nuestras localidades cuando se empezó a oír un leve murmullo. La tarde se había cubierto de nubes amenazadoras, pero la temperatura era excepcional, y el ambiente en el lugar, perfecto!. Poco a poco, el murmullo fué creciendo, al mismo tiempo que surgía un sonido parecido al de las primeras gotas de lluvia sobre un tejado. ¿Imaginación? No, realidad. En seguida el sonido de la lluvia sobre el tejado provisional que cubría la Plaza Porticada fue insoportable, y empezamos a intuir que era el principio de una gran tormenta. A los 20 minutos, la megafonía anunció la suspensión del concierto por causas mayores, y después de una especie de ‘ohhhhh’, lamento colectivo de decepción, todos comenzamos a abandonar el lugar a toda prisa. Efectivamente, esa noche cayó sobre Santander tal cantidad de agua que se inundaron varias d e las calles principales.Algo así como 'la madre de todas las tormentas', sin exagerar. Llegamos hasta nuestro coche empapados hasta los huesos, y lo encontramos semiinundado por un torrente de agua. Afortunadamente, el robusto Renault 12 funcionó y volvimos a casa. Recuerdo las sandalias blancas veraniegas que llevaba prácticamente deshechas por el agua, la ropa empapada, el triste camino de regreso sin haber podido escuchar una sola nota de su guitarra, ni haberle visto ( añado que además me parecía el hombre más guapo del mundo). Fue una gran desilusión, que, a pesar de los años que han transcurrido, no olvido.


En fin, este torrente de confidencias y recuerdos personales se ha desbordado por culpa de esta foto...y mi memoria selectiva.
Que no se repita.
Lo de la lluvia.
:)

Os dejo con ' mi' Paco, el de aquella época...




jueves, 30 de julio de 2009

Como un conjuro






Una de las tantísimas cosas que me gustaban de los veranos que pasábamos en casa de mi abuela cuando era pequeña es la cantidad de sucesos que parecían transcurrir por metro cuadrado en Santander. Había de todo. Y además, ese “todo” no existía en mi tranquila ciudad. Entre otras cosas, podías acercarte en tren al centro de la ciudad desde su casa, a 5 km, y transformar un simple desplazamiento en una aventura en la que te sentías ‘viajera’ al comprar el billete de cercanías. Llegar a la Plaza de las Estaciones y sumergirte en el bullicio de personajes variopintos que pululaban por las cercanías era el primer paso para creer que estabas viviendo algo excepcional, lleno de color y sonidos, tan distinto de mi rutina habitual. Y yo lo vivía así.

Siempre retengo especialmente los sonidos de las ciudades, y en este caso, mi recuerdo lo pinta de mil colores : algunos son chillones, otros llevan el canturreo descarado del acento montañés, o alguna sirena de barco cercana, el pitido de los trenes de la estación, e incluso el chirriar de los trolebuses que circulaban en un trazado menos ordenado que el que yo estaba habituada a ver a diario. Me fascinaba. Todo estaba lleno de vida. Esa mezcla explosiva de vitalidad de la ciudad y afectos familiares, unido a mi pasión por todo lo que fuera ver una matrícula de automóvil diferente de las que conocía, sentir la humedad del mar y notar la brisa en la cara…era fantástico.

Y ahora todo permanece, aunque no exista de la misma manera. Pero lo mejor es que, caminando a través del tiempo, al observar con ojos nuevos, y aunque es inevitable echar de menos a las personas que ya no están, existe un punto en el que sobrepasas el velo de la nostalgia y de la distancia. Cuando eso sucede descubres, maravillosamente, que ahí te encuentras tú también. Reconoces tu raíz. Ahí está, y nunca desapareció. El paisaje de interior en el que vives no ha borrado ni una sola línea del dibujo. Siempre he dicho al respecto que me gustaría que ese dibujo se complete del todo, y se llene de nuevo de esos mil sonidos de sirenas y trenes. Y como un conjuro, a veces lo repito, en voz alta…como ahora.




martes, 16 de junio de 2009

Tallada en Bohemia








Hay lugares que han quedado grabados a fuego en mi memoria a pesar de la lejanía en el tiempo , y uno de ellos es Praga. Hice una visita relámpago desde Viena, donde me encontraba pasando unos días, hace mucho tiempo ya. Días antes, previendo la posibilidad de conocerla, había terminado de leer la nostálgica obra de Teresa Pamiés “Testament a Praga “, en la que la escritora rememora parte de su vida allí y de sus recuerdos asociados a la bellísima ciudad. Retuve especialmente uno de los momentos que narraba, en el que hacía referencia a un poema sinfónico de un compositor checo, llamado “Atardecer”, que ella escuchaba con nostalgia y elegía como imagen de la ciudad y de su vida en ella. La curiosidad me hizo buscar la grabación ( en vinilo ) aquí, en mi ciudad, pero no tuve suerte, y lo olvidé.

Sin embargo, algunas veces la fortuna se pone de nuestra parte, y parece que todo se confabula a nuestro favor. Un cúmulo de casualidades hizo que, el mismo día de mi llegada a Praga, conociera a una persona que me acompañó, esa misma tarde, a escuchar un concierto de la Orquesta Filarmónica Checa en la ciudad. Aún conservo el ticket de entrada, no así el programa, pero jamás lo olvidaré : la segunda parte incluía , precisamente, “At twilight” ( Al atardecer), poema sinfónico para orquesta, op. 39 de Zdenek Fibich. Al día siguiente pude comprar la grabación , en vinilo, de la mítica casa Supraphon.

Praga, ‘Testament a Praga’ y ‘Al atardecer’, son sólo tres caras de una piedra preciosa tallada en Bohemia, y aquí dejo una de ellas.







viernes, 29 de mayo de 2009

Chega de saudade






Regresaba tratando de encontrar la palabra justa para este preciso instante, aún sabiendo que ni siquiera una palabra sirve en algunos momentos. Y es que estaba escondida, precisamente…

Dicen de ella:
"Saudade : vocablo portugués que expresa un sentimiento melancólico recuerdo de una alegría ausente. El término, que expresa una emoción ambigua, se ha considerado uno de los más difíciles de traducir. Es la emoción predominante y raíz del fado, y alienta también la bossa nova brasileña. Se trata de una voz que contiene la esencia de la vida, la tristeza y la alegría, el pasado (recuerdos), el presente y el futuro en un instante simultáneo."





Tan difícil como intentar traducir la palabra,
tan difícil como intentar expresar el sentimiento,
tan difícil y especial es esta melodía, que viene a mí de la mano de un ser maravilloso, único, e irrepetible.
Tan difícil salir de ella como negarse a sumergirse en su belleza.
Es inevitable.


Es saudade.



Gracias, Lourdes

Gracias, Lourdes
Un abril encantado

Gracias, Marino

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Gracias, Ulysses

Gracias, Ulysses
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Gracias, Luis

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Gracias, Bombis y Borombis

Gracias,  Bombis y Borombis
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