Amo como ama el amor. No conozco otra razón para amar que amarte. ¿Qué quieres que te diga además de que te amo, si lo que quiero decirte es que te amo?
Me encuentro por sorpresa con la nueva interfaz de Blogger en mi ordenador. Mi primera impresión no es buena. Mucho espacio ocupado en la pantalla por demasiada información, nueva distribución, muchas pestañas y posibilidades de ....¿edición?.. En seguida pierdo la paciencia, no necesitaba nada más para editar mis entradas, que siempre procuré fueran sencillas, sin demasiados ornamentos.
Creo que no es tiempo de más artificios. Prefiero el espacio abierto, libre...la claridad y la sencillez. Sólo necesito lo esencial.
Krystian Zimerman I Hamburg 2006 Archival Pigment Print 100x100cm - Edition of 6 50x50cm - Edition of 12
Mat Hennek, photographer
Una vez más, y sólo cuatro días antes de la fecha prevista, mi adorado Kristian Zimerman ha cancelado su concierto en Pamplona. No es la primera vez que vivo esta sensación de desilusión ante uno de sus conciertos suspendidos o aplazados, dado el carácter extremadamente perfeccionista del polaco. La primera vez que me sucedió con él, hace muchos, muchos años, no imaginaba que la cancelación de un concierto suyo se pudiera repetir con tanta frecuencia. Pero para ser justa, tampoco imaginaba que , a través de los años, Zimerman, sería uno de los pocos músicos que me mantienen profundamente unida a la Música, con mayúsculas. No imaginaba entonces que su brillante carrera era ya entonces una carrera de fondo, de profundo estudio, hecha a su propia medida y criterio, y, sobre todo, aislada de las presiones mediáticas que rodean el mundo del arte.
Por esta razón, la desilusión que supone no escucharle este viernes se ve compensada, en mi caso, por la admiración y el respeto absoluto que me merece.
Llegará septiembre, y llegarán Zimerman..y Debussy.
La he escuchado hoy por primera vez , en un hueco dentro de mi jornada laboral. Tocaba Schumann, y a pesar de que no es uno de mis grandes favoritos, me ha enganchado su manera de tocar. Como otras veces cuando me interesa tanto un intérprete, he estado atenta a escuchar su nombre, y era Judith Jáuregui, hasta hoy, para mí, una desconocida.
Dentro de su biografía he leído que estudió con Claudio Martínez-Mehner, e inmediatamente he recordado una escena que viví hace muchos años ya. Yo me encontraba en Francia, en un curso musical, al que asistían músicos de varias especialidades, entre ellas, por supuesto, pianistas. En una de las sesiones de la tarde supe que Claudio, entonces adolescente, iba a estudiar en una sala separada de la aulas donde asistíamos a las sesiones. Sabía de su talento, y no dudé en sacrificar una de mis clases yendo a escucharle mientras estudiaba. Tengo grabada en mi memoria la imagen de aquella sala con el piano de cola, en lo alto de una de las colinas de Lyon, una tarde de verano, con aquel jovencísimo pianista estudiando aislado del bullicio de la ciudad. Talento,....y muchísimas horas de estudio.
Hoy es Judith Jáuregui, con sus 26 años, la que promete desarrollar una estupenda carrera musical. Ojalá cumpla sus sueños, y sigamos escuchándola, como hoy, en los próximos años.
Recordaba la película, pero no su título a pesar de haberla visto hace sólo un par de meses. Pero ayer me topé con el nombre de su protagonista principal masculino, Jim Broadbent, y hoy la puedo rescatar para dejarla aquí.
Historias cotidianas, humanas y sencillas, temas universales, personajes 'corrientes' .
Actores excepcionales y un guión abierto a que lo pueda concluir el espectador.
Una mirada a nuestras vidas a través de la excusa del paso por las cuatro estaciones, durante un año.
No desvelo nada de ella con estas líneas, es mejor verla.
Lo primero que uno encuentra en la red al teclear su nombre es una advertencia: 'no confundir con Etta James'.
Etta Jones tenía voz propia, y por sí sola forma parte de la historia de las grandes cantantes clásicas de jazz. Falleció en 2001,
y aunque quizás no brilló como otras grandes estrellas, dejó temas como éste 'Don't go to strangers'.
Para todos, Etta Jones.
Build your dreams to the stars above But when you need someone to love Don't go to strangers, darling, come to me
Play with fire till your fingers burn And when there's no place for you to turn Don't go to strangers, darling, come to me
For, when you hear a call to follow your heart You'll follow your heart I know I've been through it all, for I'm an old hand And I'll understand if you go
So... Make your mark for your friends to see But when you need more than company Don't go to strangers, darling, come to me
Su esposo, Pablo , nos dió la noticia en su blog Egoteca del antipático hace unos días, y a mí se me llenan los ojos de lágrimas cada vez que miro su imagen, la de Lourdes. Hace unos días perdió la batalla que mantenía durante tanto, tanto tiempo contra la enfermedad, y ya no podremos darle las gracias por tanto como nos ha dado a todos los que la seguíamos en su blog.
No llegué a conocerla personalmente, pero su inteligencia, su fuerza, su valentía, su cariño permanente, su dulzura, traspasaban las letras de su blog y nos llenaban el corazón. No soy la única que quería a Lourdes, hemos sido muchos, y ella lo sabía.
He aprendido mucho de ella, de su inteligencia, de su sensibilidad, de su valentía y fortaleza, he recibido siempre , en todo momento, su cariño, y atesoro momentos especiales con ella que jamás olvidaré.
Es la primera vez en mi vida que escucho tocar la Patética de Beethoven a un niño de 8 años.
Se llama Michael Andreas Haeringer , es español, hijo de padres alemanes sin ninguna formación musical previa, y dice que estudia entre 3 y 5 horas al día. Cuando le preguntan si no es demasiado tiempo de estudio, responde con candidez que no lo es, ya que es para él el tiempo corre muy rápido cuando toca, y dice que eso le hace feliz.
Un enigma, un misterio, el genio musical.
Concierto ofrecido por Michael Andreas Haeringer (8 años). Iglesia de Sant Gaietá, Barcelona, dia 14 de marzo 2010.
Groucho era el apodo con que todos conocíamos al novio de una amiga mía, hace ya unos cuantos años. Nunca supe su verdadero nombre, era suficiente el 'sello' con el que alguien le había bautizado; tenía una personalidad peculiar, un especial y explosivo sentido del humor, y el pelo rizado y negro. Pero yo le recuerdo por su afición exagerada por la música de los años 50: le apasionaba, y recuerdo haberle grabado alguna cinta de cassette con las canciones que había por entonces en mi casa, de los discos que pertenecían a mis padres. Le gustaba todo, incluído lo más bizarro, estrambótico y desconocido. Nunca he sabido más de Groucho, pero cada vez que se me cruza una canción de esa época, como hoy, le recuerdo.
Luna de Miel , de Gloria Lasso, era una de sus favoritas, y hoy la dejo aquí, con todo el sabor y glamour de tiempos lejanísimos, inaugurando una nueva etiqueta en este blog. De vez en cuando engrosaré la lista, con el único punto en común de todas ellas de pertenecer a una época que ya no existe, pero acompañó la vida de la generación de nuestros padres, y ya de refilón, la nuestra. Del Archivo de nuestra memoria. Para compartir.
Como dicen en 'Cuéntame'., corría el año 1965 y llegaron las Navidades. Yo acababa de cumplir cuatro añitos , mi hermano pequeño sólo dos, pero ya se zampaba felizmente las papillas que yo rechazaba, mala comedora desde bebé. Mis hermanos mayores ya pertenecían a otra 'órbita', contaban con 10 y 8 años, y aunque conservaban la inocencia navideña casi intacta, imagino que ya jugaban a algo más importante que nosotros, los pequeños. Daría algo por poder ver ahora alguna de aquellas escenas en casa.
Lo que sí está claro es que aquel año Raphael, con 'ph', editó ese año este mismo disco, el que tuvimos en casa desde entonces, y que sonó tantas veces en esa y en las siguientes navidades. Eran años felices, como los que deberían vivir todos los niños del mundo, en los que la ilusión y los nervios ante la llegada de Los Reyes Magos, por ejemplo, transformaban cada día de este invierno nuestro frío, lluvioso, o blanco, en acontecimientos imposibles de borrar en el futuro, que hoy es prsente para mí.
Cómo olvidar el árbol gigante que llenábamos de luces y adornos, y el belén que instalábamos en una mesa auxiliar, recogiendo musgo en el monte, y tratando de no romper ninguna de las piezas, no fuera a ser que nuestra madre se enfadara...Ni la mesa en Nochebuena, siempre con detalles especiales de mi madre, ni las campanadas de Nochevieja que veíamos en la 1, la única cadena de televisión que se veía entonces, aparte de la VHF, ni los saltos de esquí en Año Nuevo y el Concierto desde Viena, mientras
emanaban desde la cocina deliciosos aromas de la siguiente celebración en ese día. Ni los nervios que nos asaltaban a todos los hermanos la noche de Reyes, cuando preparábamos platillos con dulces, leche para los camellos y alguna copa de licor para los pajes de Sus Majestades, para que pudieran continuar viaje esa noche.
Sonaban en nuestra casa muchos villancicos; los clásicos, los comenzaba siempre mi madre, y recuerdo perfectamente cuáles eran sus preferidos. Y, capítulo aparte de los clásicos, le gustaba El Pequeño Tamborilero de Raphael, con 'ph'. Para mí fué una incógnita que nunca resolví, saber por qué le gustaba tanto, precisamente, esta canción. Menos mal, era la única que le gustaba de él...:)
Navidades, recuerdos, nostalgias, pasado y presente, los que ya no están y los que aún podemos hacer que este mundo de hoy se 'pinte' un poco, también, de Navidad. Eso dejo hoy aquí. Con 'ph', de Raphael.
Me ha resultado difícil elegir un único fotograma de este vídeo como cabecera de esta entrada. Un joya así encierra muchos secretos y maravillas y lo mejor es apreciarlo completo.
Pasear con Alarih por el campo es un placer que me ofrece en estos momentos la vida. Mi 'sobrina-perra' se convierte en la compañía perfecta cuando aprieta la necesidad de salir de las calles de la ciudad . Estamos siempre tan alejados de laNaturaleza...
Cualquier plan que le propongas le parece bien :), y se adapta sin problemas a mis contínuas paradas para hacer 'una fotito' de tal o cual rincón, mejor que el 90% de los humanos 'impacientes'. Aunque corretea por su cuenta y olisquea e investiga todo, siempre está pendiente de mis movimientos, y de vez en cuando, vuelve sus pasos atrás, se acerca y me da un lametón.
Pero es difícil hacerle una foto, ya que en el preciso momento en el que el disparador va a hacer 'click', ella se mueve y sale corriendo. Ella nunca posa. Por eso mismo esta entrada comienza con su imagen, envuelta en el otoño, en este Diciembre que ha comenzado ya para acercarnos definitivamente a despedir el año. Ha comenzado la cuenta atrás.